La fiesta de cumpleaños. La habitación. Un leve dolor. El Balnco y Negro. El examen de Harold Pinter


En este volumen se presentan las primeras obras del gran autor inglés, cuidadosamente traducidas por el dramaturgo Rafael Spregelburd.

La fiesta de cumpleaños (1957) es la primera obra extensa escrita por Pinter. Dos extraños llegan a la casa de Meg, en la que Stanley se aloja indefinidamente. Que ese día no sea su cumpleaños no impedirá que se lo festejen. Con este cómico y violento drama, Pinter se adelanta a un registro escénico que aún hoy domina el imaginario del nuevo milenio: un teatro de la amenaza.

La habitación (1957) es para muchos la mejor obra del primer Pinter. Su brevedad va aferrada a su precisión. Rose y Bert alquilan una habitación. A ella le gustaría que fuera el refugio donde el pasado -informe y huidizo, como las palabras- no pudiera alcanzarla.

Un leve dolor (1958) ahonda con elegancia y desparpajo en los prejuicios de la pequeña burguesía. Edward y Flora desayunan apaciblemente. Un vendedor de fósforos, como un cordero extraviado, se instala en su jardín. Su mudez desata el derrumbe.

El Blanco y Negro (1955), en prosa, es la primera versión de un texto que luego Pinter desarrolló como diálogo y ya fue publicado por Losada, entre los Sketches de revista.

El examen (1955) es otra contundente rareza pinteriana: un examinador plantea, con quieta desesperación y firme andar, su extraño caso.

La fiesta de cumpleaños. La habitación. Un leve dolor... de Harold Pinter

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La fiesta de cumpleaños. La habitación. Un leve dolor. El Balnco y Negro. El examen de Harold Pinter


En este volumen se presentan las primeras obras del gran autor inglés, cuidadosamente traducidas por el dramaturgo Rafael Spregelburd.

La fiesta de cumpleaños (1957) es la primera obra extensa escrita por Pinter. Dos extraños llegan a la casa de Meg, en la que Stanley se aloja indefinidamente. Que ese día no sea su cumpleaños no impedirá que se lo festejen. Con este cómico y violento drama, Pinter se adelanta a un registro escénico que aún hoy domina el imaginario del nuevo milenio: un teatro de la amenaza.

La habitación (1957) es para muchos la mejor obra del primer Pinter. Su brevedad va aferrada a su precisión. Rose y Bert alquilan una habitación. A ella le gustaría que fuera el refugio donde el pasado -informe y huidizo, como las palabras- no pudiera alcanzarla.

Un leve dolor (1958) ahonda con elegancia y desparpajo en los prejuicios de la pequeña burguesía. Edward y Flora desayunan apaciblemente. Un vendedor de fósforos, como un cordero extraviado, se instala en su jardín. Su mudez desata el derrumbe.

El Blanco y Negro (1955), en prosa, es la primera versión de un texto que luego Pinter desarrolló como diálogo y ya fue publicado por Losada, entre los Sketches de revista.

El examen (1955) es otra contundente rareza pinteriana: un examinador plantea, con quieta desesperación y firme andar, su extraño caso.

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